¿Quién puede salvarnos de nosotros mismos?

Hace algunos meses me propuse darle apertura a mi rígida estructura mental y sondear las formas de hacer las cosas de otras pares en diferentes países.  Fue así que envíe correos institucionales y deje sembrada la semilla.  Recientemente me preparé conscientemente para responder todo tipo de preguntas acerca de quiénes somos y cuál es en sí nuestra propuesta de valor.  Las visitas a nuestro website se hicieron rutina diaria.  Sin embargo, salvo unas entradas poco amenas de notificaciones y propaganda, las respuestas a mis reiteradas invitaciones a colegas de región se hicieron notar por su ausencia.  Este ejercicio con un criterio propio y justificado en el tiempo, lo he repetido a lo largo de unos meses posteriores; debo reconocer que en tres ocasiones recibí respuesta (dos chilenos y otro peruano).  Para  el primer caso, un chileno con cierta reticencia y grandes conocimientos teóricos, dejó a la deriva una propuesta concreta sobre la mesa, nunca más volvimos a establecer contacto.  Poco después, avanzamos tímidamente con otro colega con el cual intercambiamos un informe detallado con la oferta de servicios prestada por cada parte y conforme se dieron los análisis respectivos, obtuvimos un aplazamiento indefinido, pero a fin de cuentas un acto sincero y respetuoso con la contraparte.  No ocurrió así con el colega peruano, con el cual hicimos (junto con mi socio) empatía en lo personal y concordancia en lo profesional.  Las reuniones fueron dinámicas y el entusiasmo permanente.  Sigue leyendo

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